Filocafé: la Soledad
- Víctor Hugo Galván Sánchez
- 20 nov 2025
- 3 Min. de lectura
El fenómeno lo abordaré desde el malestar por sentirse solo, ya que “estar solo” puede ser una elección. Desde la perspectiva biológica los humanos somos Zoón Politikón. Aristóteles plantea que el ser humano sólo se puede perfeccionar en la sociedad. Al contrario de su maestro Platón que escribía que el individuo necesitaba recuperar la capacidad de asomarse a su interior, el poder de la introspección y la soledad es un estado social, psicológico e intelectual necesario.
John Carioppo, en su obra Loneliness, comenta que el sentimiento doloroso de la soledad es análogo al dolor físico, ya que en el cerebro se activa las mismas regiones de cuando existe dolor físico. En 1968, la revista Science, explica que el sentimiento de soledad es equiparable a la presión alta, obesidad, falta de ejercicio y acción de fumar. Ya que las personas que se sienten solas tienden a comer comidas más calóricas.
Hay una correlación entre el sentimiento de soledad y la depresión. Se observa que el porcentaje de depresión es mayor en las mujeres pero los hombres se suicidan en mayor porcentaje. En los últimos tiempos aumentó la cantidad de personas que viven solas, en San Luis Potosí existe 11.6% de hogares unipersonales. No implica que se sientan solas, uno pudiera sentirse solo aunque se viva con más personas. Este cambio se acrecentó con la pandemia y el teletrabajo.
La soledad es una condición existencial, nacemos y morimos sólos pero, a la vez, requerimos de los otros para sobrevivir. En la naturaleza se dan casos muy específicos como la tortuga de mar que deja sus huevos en la orilla y estos al nacer no precisan del cuidado del padre o la madre. Pero es necesario en el humano la cooperación. Y esta cualidad la compartimos con diversas especies, como el asicalamiento que tiene una condición de sanidad pero también de conexión y lazos de reciprocidad, los chimpancés necesitan coperación para atacar a otros grupos, y si algunos de los primates están esparando para ingresar en grupo a comer, y uno se demora es castigado.
También el impacto neuronal y hormonal es relevante para la conducta, el afecto genera la oxitocina, hormona que se libera cuando nos abrazamos, relaciones íntimas o el parto. También se suma los efectos de la tecnología. Un ejemplo son los llamados “hikikomori”, adolecentes que se encierran en sus dispositivos y no salen de su cuarto. Quizá también tenga que ver el factor climático, por ejemplo en lugares calurosos como en la huasteca potosina que se alcanzan hasta 60 grados celcius, quizá intervenga el que las personas salgan a determinada hora y socialicen más, por la falta de aparatos de ventilación que generan altos costos.
La epidemióloga Lisa Berkman comenta que las personas que se sentían solas frecuentemente viven menos tiempo. Pero quizá la soledad nos permite interpretar nuevas situaciones como el duelo ante la pérdida o separaciones de pareja. Pero hay compañías implícitas como libros, televisor, radio, internet, que no son presencias cercanas significativas pero complementan el proceso de soledad.
Existe evidencia científica que la persona que se siente sola mejora cuando ayuda a otros, quizá por los efectos de ver los resultados de la ayuda y se deja de pensar en los propios problemas. En las relaciones humanas no todos cuentan con herramientas de socialización: como detectar si otros quieren hablar o generar gradualmente una amistad. También se puede conocer gente de manera virtual en redes sociales, y cuando los tiempos mejoren establecer otro tipo de relaciones.
Hay soledades que se aprovechan al cultivarse, para escribir, pensar, crear, escuchar música, investigar, entre otros. Schopenhauer comentaba que la capacidad que tienen las personas para estar solas es un buen indicativo de su riqueza interior. Encontrar el equilibrio entre el deseo de estar con otros y el deseo de autonomía, es un desafío que cada uno de nosotros debe asumir. Retomando a Schopenhauer hablaba de los erizos, ya que tiene puas, y como se sienten fríos deben acercarse unos con otros pero no tan cerca para pincharse. También comentaba que la soledad debe ser conquistada primero, en el mundo interior del asceta que ha renunciado a las diversiones mundanas.
Preguntas detonantes:
¿Es lo mismo estar solo que sentirse solo?, ¿si la soledad duele, cuál es la cura?. ¿la pandemia arrojó más sentimiento de soledad?, ¿la soledad no permite que se desarrolle la ética y la moral?, ¿son las ciudades las que ocasionan el sentimiento de soledad?, ¿un padre de familia debería de permitir que el adolecente tecnológico no salga de su cuarto?, ¿la competencia con los otros es un factor para el sentimientos de soledad?, ¿el sentimiento de soledad es una señal de alarma?, ¿qué papel juega la empatía para relacionarnos con el otro?

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