Filocafé: El ser digital (2013)
- Víctor Hugo Galván Sánchez
- 20 nov 2025
- 3 Min. de lectura
Bienvenidas y bienvenidos a la sesión en IMES de Café filosófico. Para este tema tendremos que adentrarnos en conceptos computacionales y de informática. En el año de 1995, Nicholas Negroponte escribió un texto denominado El ser digital. En donde establece que el ser humano reconfiguró poco a poco su estructura sociopolítica, económica, religiosa y existencial. También comenta que los bits, aquellas unidades de información en las computadoras son comparables con los átomos humanos. En este café filosófico se plantea reflexionar qué es la existencia- en términos existencialistas- a través de esta reconfiguración social de la era de la información y del ser digital.
Así mismo, he tomado el término hipervínculo, que en las computadoras permite en un procesador de textos, subrayar una palabra clave y hacer un enlace a otro archivo, una página de internet, un sitio que haga que el conocimiento no sea lineal sino que apoye o refuerce en un salto epistemológico, quizá los antiguos podrían opinar que es un salto metafísico, la realidad conceptualizada y el concepto salta a un referente que haga ser más completa nuestra abstracción de la misma.
Pero en términos de existencia: ¿se puede hablar de un ser digital?, ¿el ser digital existe en ese plano de paso de informaciones? En otras palabras: ¿se puede ser en Internet (como soy) así como se puede ser en la realidad? Hoy en día, Internet permite al ser humano ser multitareas, cosa que en la realidad también lo hacemos; en un solo momento podemos correr, respirar, pensar, ir leyendo, hablar por teléfono, ir escuchando música, viendo a la gente pasar, somos multitareas, pero en Internet somos plurimultitareas, no sólo leemos la pantalla, bajamos música mientras la estamos escuchando, tenemos cinco o seis artículos abiertos, tres videos reproduciéndose, mientras leemos el periódico y tomamos café, y quizá hagamos una videollamada. A este proceso de multitareas agreguémosle que en términos de educación y entretenimiento nos permite un servicio a la carta, en donde el programa o lectura que queremos lo podemos reproducir una y otra vez, pausar y retomar después, cuando tengamos tiempo.
El existencialismo de Jean Paul Sartre, tendría que replantearse en las dos dimensiones: en la vida real, ya que para acceder a un servicio de Internet, tenemos que pagarle a una compañía monopólica en México, nuestra información personal está almacenada en algún lugar del mundo, no sabemos en dónde pero sabemos “o confiamos” que está segura. Y en la otra dimensión, en Internet se mueve nuestros datos, ponemos fotografías de nuestra familia, consideramos avatares que nos representan, no ocultamos, nos revelamos ante los demás en las redes sociales, opinamos, mentamos madres bajo una máscara informática.
Vemos las realidades de otros países a través de videos, conocemos lugares que nunca visitaremos, platicamos con personas tan lejanas, conocemos las noticias en el momento en que están siendo y sucediendo, compartimos dichas noticias a alguien que le pueda interesar. Es conveniente hasta este momento preguntarse: ¿qué es la existencia?, ¿en qué consiste?, y ¿en dónde se existe?, ¿en qué realidades se logra existir? La era de la información también nos plantea el verbo ser y estar, no sólo existir. ¿Soy o me voy construyendo en Internet?, ¿cómo podría construirme en dos realidades que no están tan ajenas?, ¿subir un video en Internet podría revelar sueños de trascendencia?, ¿quizá si me grabo y subo ahora mismo quede perpetúo en Internet?, o quizá hasta que los almacenadores en algún lugar del planeta no me borren o den de baja el sistema. Internet está hipervinculada con la existencia desde que entramos a la era de la Web 1.0. Estamos hipervinculados con ideologías y nuevas formas de pensar la realidad que vivimos, ya no hay paso atrás.

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