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Filocafé: Empleo e IA

Bienvenidos y bienvenidas a este Café Filosófico SLP. Hoy nos reunimos para dialogar, no para debatir. No buscamos una respuesta única, sino explorar juntos las preguntas incómodas. Imaginemos por un momento a un herrero medieval. Su trabajo —forjar una espada, herrar un caballo— era tangible, su habilidad indisoluble de sus manos y su experiencia. ¿Qué diría al ver nuestro mundo, donde algoritmos que no tienen manos ni corazón diagnostican enfermedades, escriben textos y gestionan inversiones? Nos encontramos en un punto de inflexión similar. La pregunta central que les propongo hoy no es solo "¿Nos quitará la IA nuestro empleo?", sino una más profunda: ¿Qué nos define como humanos cuando las máquinas pueden emular, e incluso superar, gran parte de nuestro trabajo intelectual?

Podemos remontarnos a Aristóteles. En su Ética a Nicómaco, distinguía entre la poiesis (la producción, el hacer por un fin externo) y la praxis (la acción por sí misma, como la política o la ética). El trabajo, durante siglos, ha estado dominado por la poiesis. La IA, en su fase actual, es la máxima expresión de la poiesis: automatiza el "hacer" de manera hiper-eficiente. Pero Aristóteles valoraba por encima de todo la vida contemplativa (bios theoretikos), la búsqueda del conocimiento por el conocimiento mismo. ¿Nos encaminamos hacia una sociedad donde, liberados por la IA de las tareas repetitivas de la poiesis, podremos dedicarnos masivamente a la praxis y la contemplación? O, por el contrario, ¿el riesgo es que una élite controle los medios de producción cognitiva (la IA) y el resto quede sumido en lo que Byung-Chul Han llamaría el "infierno de lo igual", realizando tareas residuales que ni siquiera la máquina quiere? ¿Será la IA la llave para una nueva era de ocio creativo o el instrumento de una desigualdad sin precedentes?

Karl Marx, en sus Manuscritos económicos y filosóficos de 1844, hablaba de la alienación del trabajador en el sistema capitalista: se aliena del producto de su trabajo, del acto de producir, de su potencial creativo y de sus semejantes. La IA introduce una nueva capa a esta alienación. Ahora, no solo el fruto de nuestro trabajo nos es ajeno, sino que nuestro propio proceso de toma de decisiones puede ser dirigido, optimizado y monitoreado por un algoritmo.

Por su parte, la filósofa estadounidense Martha Nussbaum, junto a otras pensadoras de la ética del cuidado, sostiene que actividades como el cuidado, la empatía, la compasión y la educación no son lujos sentimentales, sino fundamentos de una sociedad justa. Son trabajos profundamente relacionales. Un algoritmo puede analizar un escáner cerebral, pero ¿puede consolar a un paciente asustado? Puede optimizar una logística, pero ¿puede mediar en un conflicto humano con verdadera comprensión? Quizás el gran desafío filosófico y práctico sea revalorizar masivamente estas tareas de cuidado, creativas y comunitarias, que residen en el núcleo de lo humano. Tal vez el verdadero empleo del futuro no sea competir con la IA, sino dedicarnos a aquello para lo que, por ahora, las máquinas no están diseñadas: la complejidad moral, la vulnerabilidad compartida y la construcción de sentido.

Por último, Peter Sloterdijk en su crítica al mundo laboral, Sloterdijk va más allá de Marx. No se trata solo de que el trabajador esté alienado, sino de que la sociedad entera ha vivido bajo lo que él llama, en Crítica de la razón cínica y otros textos, la "ética del trabajo" como un dogma. Esta ética ha servido para disciplinar a la población y darle un sentido de propósito dentro del sistema capitalista. Sloterdijk plantea que la automatización total, lejos de ser una amenaza, podría ser la gran oportunidad para declarar la "bancarrota del principio de rendimiento" y del trabajo asalariado como eje de la vida.

La IA, al hacer innecesario gran parte del trabajo humano, podría forzarnos a una reinvención radical: ¿qué hacemos cuando "trabajar" deja de ser la respuesta obligatoria a la pregunta por la existencia? ¿Podremos construir una sociedad donde el valor de una persona no esté determinado por su función productiva? Esta perspectiva nos enfrenta a un vacío aterrador y liberador: sin el corsé del empleo, ¿cómo definimos una vida bien vivida?


Preguntas detonantes

Si la IA pudiera realizar todo el trabajo necesario para sostener la sociedad, ¿dejaría el trabajo de ser una fuente de significado para la vida humana, o sería entonces cuando descubriríamos su verdadero valor?, ¿es el "ocio creativo" al que aspiraríamos en una sociedad automatizada una forma elevada de realización o simplemente un lujo para una élite, mientras la mayoría experimenta un ocio forzado y vacío?, ¿nos define más el trabajo que realizamos o nuestra capacidad para el ocio, la contemplación y las relaciones? ¿cómo cambiaría nuestra identidad si la primera opción desapareciera?, ¿podría la liberación del trabajo obligatorio por la IA conducir a una crisis existencial masiva al eliminar el principal marco que estructura nuestro tiempo y propósitos?, si la productividad generada por la IA es tan vasta, ¿quién tiene derecho a sus beneficios? ¿se convierte la propiedad y control de la IA en la nueva y más absoluta forma de poder?, ¿es ético implementar sistemas de IA que tomen decisiones que afecten la vida laboral de las personas (contrataciones, despidos, promociones) si la lógica de esa decisión es inescrutable incluso para sus creadores (el "problema de la caja negra")?, ¿corremos el riesgo de crear una "clase inútil", no por falta de capacidad, sino porque sus habilidades humanas han sido dejadas de lado por el mercado?, ¿qué obligación moral tendría la sociedad hacia esta clase?, al delegar la evaluación de candidatos y empleados en algoritmos, ¿estamos perpetuando y codificando sesgos humanos del pasado bajo una apariencia de objetividad técnica?, si un sistema de IA crea una obra de arte o un invento revolucionario, ¿dónde reside el mérito?, ¿en la máquina, en sus programadores o en los dueños de los datos con los que fue entrenada?, ¿puede considerarse "trabajo" en el sentido humano (con esfuerzo, intención y propósito) la actividad realizada por una IA que carece de conciencia y experiencia subjetiva del mundo?, al seguir las recomendaciones y optimizaciones de una IA en nuestro trabajo, ¿estamos ejerciendo una forma de libertad ilustrada (al basarnos en el mejor conocimiento disponible) o renunciando a nuestra agencia y juicio crítico?

 
 
 

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